MAURO ERGEMINI PASIÓN POR LA ALTA RELOJERÍA

Desde pequeño, Mauro Ergemini descubrió su pasión gracias a su padre, un apasionado anticuario quien lo introdujo al mundo de los relojes. Con muchos años de experiencia en el mercado, se ha desempeñado al frente de importantes marcas relojeras, además de diseñar y desarrollar piezas para Cartier, Montblanc y Panerai, entre otras. Durante 12 años, lideró el taller de elaboración de relojes de Dior, rompiendo paradigmas al lanzar la primera colección de relojes de Louis Vuitton.


Tuvimos la oportunidad de platicar con Mauro Ergimini sobre de su camino para convertirse en el CEO y director creativo de la marca relojera suiza Schwarz Etienne, y sobre su experiencia en la industria.


Desde pequeño has estado muy cerca del mundo de la relojería, ¿nos puedes contar sobre esta pasión?

La pasión que siento por los relojes es muy fácil de entender. Cuando te adentras al mundo de la relojería y observas cada uno de los elementos que lo integran, sus componentes, sus procesos y demás, todo cobra sentido. Siempre estuve muy cerca de ellos, pues mi padre era subastador de antigüedades, por lo que desde muy joven tuve contacto con piezas fascinantes que desde ahí me llamaron la atención.


Algo que me ha fascinado desde pequeño son los relojes de bolsillo, pues considero que marcaron el

inicio de la moda de relojería de antigüedades. En aquella época, era muy fácil encontrar en museos piezas como repetidores de minutos, relojes automáticos y ese tipo de artefactos, sin embargo, era difícil que los coleccionistas pudieran obtenerlos. Lo que me parece fascinante de ellos es que, para comprender su técnica, únicamente se requiere abrir la parte trasera para ver su movimiento, apretar el cronógrafo o jugar con el repetidor de minutos y ahí tienes frente a ti la explicación de cómo funciona cada uno de sus elementos.


Así fue que me enamoré de los relojes, y hasta la fecha, sigo enamorándome cada día. Después de varios años y mientras estudiaba la preparatoria, tuve la oportunidad de trabajar con mi padre armando piezas de movimiento en los relojes y, aunque claramente no tenía entonces las cualidades para hacerlo, adquirí mucho conocimiento que hasta hoy agradezco.



¿Nos puedes hablar acerca de tu experiencia en el mundo de la relojería?

Mi experiencia inició desde muy joven. Cuando acabé la carrera de Economía, quería trabajar en la industria relojera, pero no era el mejor momento para hacerlo, pues existía una crisis en el sector. Entonces trabajé por tres años en la industria del vino y el alcohol y fue algo que disfruté mucho. Después entré a Richemont Group, específicamente como Logistics Manager en el área de compra de piezas a proveedores.

Trabajar dentro del grupo significaba involucrarme en todas las marcas que lo comprenden, entonces contribuí con el lanzamiento de increíbles piezas como el Montblanc de 1997, Panerai 1998, además de Baume Mercier, Piaget y muchas otras increíbles marcas. Yo era el responsable de visitar y conocer a los proveedores de manecillas, de carátulas, de cajas y de muchos componentes, por lo que aprendí acerca de los procesos de producción, lo cual disfruté mucho.

Después de varios años de experiencia en diferentes puestos y marcas, mi sueño era tener mi propio negocio, por lo tanto, en 2014 fundé junto con dos socios un pequeño grupo independiente llamado EOO, cuyas siglas significan

Escapement Oscilation Organ. En esta empresa nos encargamos de producir todas las piezas. Además, tenemos otras tres compañías, una de ellas es Schwarz Etienne, en donde me desempeño como CEO y director creativo. La segunda marca es TMH Tradition Mécanique Horlògere en donde producimos diversos componentes, y la última de las empresas es The Division of Time, una herramienta que nos permite vender piezas de movimiento a terceros.


Cuéntanos sobre Schwarz Etienne.

Es una larga historia, pues la marca se fundó hace 116 años. Desde 1902 y hasta 2007 fue una empresa familiar. En ese mismo año, el señor Schwarz, al no tener descendientes, decidió venderla al empresario de bienes raíces Rafaello Radicchi, quien tenía una

gran pasión por los relojes. La historia comenzó cuando Paul Arthur Schwarz y Olga Etienne se casaron, para añosdespués, en 1902, fundar Schwarz Etienne, la cual, hasta 1950, únicamente se dedicó a producir piezas de movimiento. De 1950 a 1970 se enfocaron en la producción de relojes para la marca. Después de algunos años, desarrollaron y produjeron el primer reloj Chanel, llamado La Première, que aún existe. Continuaron produciendo relojes para otras marcas como Dunhill, Jaguar y muchas más.

Cuando venden la marca a Rafaello Radicchi, en 2007, el nombre de Schwarz Etienne ya era conocido mundialmente, pero al no producir en grandes cantidades, se les dificultaba competir con otras marcas en términos de precios. Por esto, decidieron lanzar su primera pieza de new age de movimiento, lo cual tomó cinco años. El objetivo fue crear un reloj de bolsillo y regresar a las raíces de la industria de elaboración de relojes. Yo llegué a Schwarz Etienne en 2014 y lo primero que hice fue pedir que tomaran el movimiento Schwarz Etienne y que lo voltearan, para poder admirar la parte más bonita del reloj. Y fue así que nació el ISE (irreversible movement) llamado así, pues una vez que le das la vuelta, nunca más se detiene.

Después comenzamos a desarrollar otro tipo de movimiento, uno de ellos le dio vida a la colección Roswell y a una nueva estrategia de Schwarz Etienne dedicada a mostrar con lujo de detalle cómo funciona el movimiento en la parte superior, y fue después que creamos el primer flying tourbillon con micro rotor.

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